Cuando era niño, tuve una fascinación por las computadoras. No sabía aún cómo se llamaban o qué eran esos aparatitos que yo veía.
En la primaria cuando me preguntaron qué iba yo a ser de grande, dije:
Quiero ser inventor.
Continué con la fascinación de las computadoras. Así que al llegar a la educación secundaria ya sabía qué quería estudiar. Quería ser Ingeniero en Computación.
Posteriormente ingresé al nivel bachillerato, en el cual en el último año escolar, elegimos las materias que queramos de acuerdo a la carrera que deseáramos estudiar. Para perfilarme a la ingeniería, elegí las materias que según yo me servirían. Finalmente, cuando terminé la preparatoria, decidí que no quería estudiar la Ingeniería. Me decidí por la carrera de Psicología.
La carrera de Psicología dura 8 semestres, y en el último semestre tuve una materia en la que para el estudio de la mente, toman como analogía a la computadora y el programa. Fue la materia de Psicología Cognitiva.
Con esa experiencia, me volvió la inquietud por estudiar Ingeniería en computación.
Entré a estudiar la carrera Ingeniería en computación, con mucha ilusión y entusiasmo.
Ahora, en la maestría, en la que esta es la última materia técnicamente. Y que trate temas creo yo muy relacionados con la psicología, yo lo interpreto como un guiño.
Creo que no hay casualidades, así que esta puede ser una señal.
1 comentario:
Dices que ¡¿“puede ser una seña”?! Hombre, en mi país diríamos, “¡más claro no canta un gallo!”
Entiende que tu camino no se define por materias, cursos o diplomas. Lo estás definiendo tú mismo, y por lo tanto, tiene sus propias señas que en última instancia son más importantes que todo eso. Estás definiendo tu camino sobre la marcha y sobre lo que te gusta—y ese es el camino de todo genio que haya pisado esta tierra, desde Einstein hasta Frida Kalo. Y cuando creas que ya lo tienes definido, van a surgir más ideas y más camino, para tu propio deleite. Sigue ese camino, Salvador. Estás mejor equipado para eso que el 99.9999% de la gente del mundo, porque sabes escuchar tu propia voz. Ha sido para mí, un enorme placer y una educación leer lo que has escrito en este blog. ¡Te agradezco enormemente que me hayas incluido!
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