Cuando era niño, tuve una fascinación por las computadoras. No sabía aún cómo se llamaban o qué eran esos aparatitos que yo veía.
En la primaria cuando me preguntaron qué iba yo a ser de grande, dije:
Quiero ser inventor.
Continué con la fascinación de las computadoras. Así que al llegar a la educación secundaria ya sabía qué quería estudiar. Quería ser Ingeniero en Computación.
Posteriormente ingresé al nivel bachillerato, en el cual en el último año escolar, elegimos las materias que queramos de acuerdo a la carrera que deseáramos estudiar. Para perfilarme a la ingeniería, elegí las materias que según yo me servirían. Finalmente, cuando terminé la preparatoria, decidí que no quería estudiar la Ingeniería. Me decidí por la carrera de Psicología.
La carrera de Psicología dura 8 semestres, y en el último semestre tuve una materia en la que para el estudio de la mente, toman como analogía a la computadora y el programa. Fue la materia de Psicología Cognitiva.
Con esa experiencia, me volvió la inquietud por estudiar Ingeniería en computación.
Entré a estudiar la carrera Ingeniería en computación, con mucha ilusión y entusiasmo.
Ahora, en la maestría, en la que esta es la última materia técnicamente. Y que trate temas creo yo muy relacionados con la psicología, yo lo interpreto como un guiño.
Creo que no hay casualidades, así que esta puede ser una señal.
lunes, 6 de julio de 2015
Mensajes del subconsciente
Poner atención a los mensajes que nos manda el subconsciente creo que no es fácil. Sobre todo si el mensaje que nos manda es a través de un síntoma físico. Lo interpretamos como una enfermedad, pero qué hay detrás efectivamente de eso a lo que interpretamos como enfermedad?
Como ya había comentado en otras entradas del blog, el poder de nuestra mente es increíble. Pero la manera de llamar nuestra atención no nos deja fácil la tarea. ¿Qué me quieres decir cuando te manifiestas?. Pero si la mente es tan poderosa para provocar una enfermedad, ¿también lo será para curar?
Siempre he creído que el enfermo sabe por qué esta enfermo, pues él mismo sabe cuales son sus dolencias, sólo él conoce su misma consciencia. Pero el problema es, si yo se cual es mi problema, ¿por qué estoy enfermo?
Este es un tema que siempre me he preguntado, creo que nosotros mismos originamos nuestras enfermedades. Es quizás una forma que tenemos para protegernos de nuestro entorno, como un mecanismo de defensa.
Como ya había comentado en otras entradas del blog, el poder de nuestra mente es increíble. Pero la manera de llamar nuestra atención no nos deja fácil la tarea. ¿Qué me quieres decir cuando te manifiestas?. Pero si la mente es tan poderosa para provocar una enfermedad, ¿también lo será para curar?
Siempre he creído que el enfermo sabe por qué esta enfermo, pues él mismo sabe cuales son sus dolencias, sólo él conoce su misma consciencia. Pero el problema es, si yo se cual es mi problema, ¿por qué estoy enfermo?
Este es un tema que siempre me he preguntado, creo que nosotros mismos originamos nuestras enfermedades. Es quizás una forma que tenemos para protegernos de nuestro entorno, como un mecanismo de defensa.
miércoles, 1 de julio de 2015
Mi mantra
Desde muy chico comencé a asociar mis pensamientos con eventos que ocurrían a mi alrededor.
Parecía que al pensar en algo, eso sucedería.
Quizás desarrollé una conducta supersticiosa, pues creía yo que mis pensamientos afectarían a mis seres queridos. Por esa razón era yo especialmente cuidadoso de lo que pensaba, sobre todo a que yo creía que ya había hecho daño con mis pensamientos. Eso pasó cuando yo era niño.
Aproximadamente hace un año acudí a unas sesiones de coaching coercitivo por invitación de un amigo, el cual me recomendaba ampliamente la experiencia.
Uno de los puntos que nos indicaban era que "Lo que resiste, persiste", haciendo referencia a que nuestros pensamientos se sincronizan con el universo, y que a fuerza de tener pensamientos negativos, el UNIVERSO nos cumple nuestro deseo. Por esta razón, nos explicaron en el curso, era que cada quien estaba padeciendo de mala suerte, tener un mal empleo, o cualquier cosa negativa.
La solución era cambiar nuestra forma de pensar. Teníamos que recordar que lo que resiste persiste, y por ello era mejor que lo que tuviéramos en mente fueran ideas positivas, para que eso fuera lo que persistiera.
En ese tipo de cursos además se manejan muchas emociones, hacen que los participantes pasemos de un estado a otro. Nos ponen sensibles, nos hacen reir y nos hacen llorar.
Parecía haber encontrado una explicación a mi malestar, mis ideas siempre tuvieron la culpa.
Considero que hay algo de cierto en esto que nos explicaban, pero no había una explicación que me satisficiera. Quizás no es el universo el que hace que las cosas nos salgan mal. Es nuestro subconsciente, que nos sincroniza quizás con el universo.
Me pasó que cuando recién yo me había comprado un automóvil tenía yo una frase que repetía como un mantra:
"Cada día que pasa, soy un mejor conductor."
Lo decía para darme confianza, me lo repetía una y otra vez. Me hacia sentir bien, y me ayudaba porque además creía que eso era verdad, cada día tenía más experiencia para manejar el automóvil.
Lo repetía hasta que finalmente dejé de hacerlo por que ya no creía necesario decirlo.
Ahora experimentaré repitiendo:
Soy una persona libre, me siento bien y en paz.
Parecía que al pensar en algo, eso sucedería.
Quizás desarrollé una conducta supersticiosa, pues creía yo que mis pensamientos afectarían a mis seres queridos. Por esa razón era yo especialmente cuidadoso de lo que pensaba, sobre todo a que yo creía que ya había hecho daño con mis pensamientos. Eso pasó cuando yo era niño.
Aproximadamente hace un año acudí a unas sesiones de coaching coercitivo por invitación de un amigo, el cual me recomendaba ampliamente la experiencia.
Uno de los puntos que nos indicaban era que "Lo que resiste, persiste", haciendo referencia a que nuestros pensamientos se sincronizan con el universo, y que a fuerza de tener pensamientos negativos, el UNIVERSO nos cumple nuestro deseo. Por esta razón, nos explicaron en el curso, era que cada quien estaba padeciendo de mala suerte, tener un mal empleo, o cualquier cosa negativa.
La solución era cambiar nuestra forma de pensar. Teníamos que recordar que lo que resiste persiste, y por ello era mejor que lo que tuviéramos en mente fueran ideas positivas, para que eso fuera lo que persistiera.
En ese tipo de cursos además se manejan muchas emociones, hacen que los participantes pasemos de un estado a otro. Nos ponen sensibles, nos hacen reir y nos hacen llorar.
Parecía haber encontrado una explicación a mi malestar, mis ideas siempre tuvieron la culpa.
Considero que hay algo de cierto en esto que nos explicaban, pero no había una explicación que me satisficiera. Quizás no es el universo el que hace que las cosas nos salgan mal. Es nuestro subconsciente, que nos sincroniza quizás con el universo.
Me pasó que cuando recién yo me había comprado un automóvil tenía yo una frase que repetía como un mantra:
"Cada día que pasa, soy un mejor conductor."
Lo decía para darme confianza, me lo repetía una y otra vez. Me hacia sentir bien, y me ayudaba porque además creía que eso era verdad, cada día tenía más experiencia para manejar el automóvil.
Lo repetía hasta que finalmente dejé de hacerlo por que ya no creía necesario decirlo.
Ahora experimentaré repitiendo:
Soy una persona libre, me siento bien y en paz.