martes, 30 de junio de 2015

La mente y el cuerpo

Una de las aproximaciones al estudio de la naturaleza humana, es la Psicología. El enfoque congnitivo conductual al querer ser una disciplina científica que se respetara y reconociera, definió que su objeto de estudio sería la conducta de los individuos. Esta podría observarse,y por lo tanto medirse, cuantificarse, y por lo tanto se reconocería como una disciplina CIENTÍFICA.

Pero si el resultado de nuestro comportamiento (la conducta) es el resultado de procesos que no pueden ser medidos ni observados directamente por un científico. Sin embargo existen, me refiero a nuestros pensamientos. El estudio de la mente ha sido abordada desde distintas perspectivas, quizás ahora estemos más cerca de poder comprenderla, ya que el avance de la tecnología ha permitido el estudio de la mente en acción.

Considero que el poder de la mente es impresionante. El poder de la mente es tal, que mal usado puede enfermarnos. Debemos ser cuidadosos con lo que pensamos. Para mi lo más impresionante es que la mente nos puede llevar a estados de paz, o hacernos estallar, tan sólo con nuestros propios pensamientos.

Ejemplo de esto es la aromaterapia. A través de aromas, captado por nuestro sentido del olfato, la mente es capaz de inducirnos a estados de relajación, y es capaz de generar los químicos en nuestro cuerpo que nos permitirán una sensación de confort.

Por el contrario, un aroma también puede evocarnos un recuerdo que hará experimentar estrés, ansiedad, miedo y con ello nuestro cuerpo generará las sustancias químicas que nos harán sentir mal.

En esta aproximación, quise abordar a la mente como el medio entre nuestros pensamientos y nuestro cuerpo. Nuestros pensamientos afectan nuestro cuerpo y nuestro cuerpo a nuestra mente.

Me quedo con esto en mente. La  mente nos genera nuestro bienestar.

lunes, 29 de junio de 2015

Un sueño que tuve hace tiempo

Hace aproximadamente 5 años que falleció mi papá. Fue algo duro para mi.
Unos días después a su fallecimiento soñé con mi papá. Pero en el sueño cuando apareció mi papá, yo le decía que no podía ser ya que mi papá había muerto. Cuando dije esto, en mi sueño mi papá no volvió a hablar ni tampoco se movía. Lo seguía viendo pero estaba como en un estado catatónico. Fueron varios días en los que estuve soñando con mi papá, donde él no hablaba ni se movía.
Poco a poco mi papá fue participando en mis sueños, es decir, comenzaba a moverse, después hablaba muy poco, hasta que finalmente un día volvió a hablar en mi sueño, y me dijo algo.

En mi sueño, mi papá me explicó que él sólo podía hablar conmigo en la noche.
Yo quedé muy confundido, pues en mi sueño era de día. Y no había entendido por qué me dijo eso, y sobre todo, si era de día, por qué había hablado conmigo, si me acababa de explicar que sólo podía hablarme durante la noche.

Cuando desperté y recordé el sueño, me sorprendió lo que había pasado. Entendí que mi papá me había dicho que sólo cuando yo sueño el puede hablar conmigo. Y cuando el me lo dijo, era de noche, aún cuando en mi sueño era de día.

Creo que el sueño es un pasaje a otro universo. Ignoro si el subconsciente fue quién me generó este sueño. Pero me hace pensar que estamos más cerca de lo que creemos, con ese otro mundo.

martes, 16 de junio de 2015

Sobre mi búsqueda...

Cuando yo era niño, tuve una experiencia que en filosofía llaman como el "Despertar espiritual".

Miré fijamente al espejo, pero después de un tiempo en el cual me estuve contemplando, ya no me reconocí. Veía al niño que estaba enfrente de mi como a un desconocido. Yo sabía que me estaba viendo, sin embargo, la imagen que yo veía podía yo reconocerla. Ese niño era distinto.

Al estar en este proceso de verme y tratarme de reconocer, yo me preguntaba Quién era realmente yo, quién era ese niño que veía en el espejo y qué estaba haciendo yo aquí.

Fue una experiencia tremenda para mi, entonces un niño de 8 años aproximadamente.

Desde entonces comencé una búsqueda. Buscaba sin saber qué.

Me acerqué a la literatura esotérica buscando respuestas. No sabía realmente qué es lo que estaba buscando, pero estaba seguro que cuando lo encontrara, sabría entonces lo que buscaba.

No creo haber encontrado lo que empecé a buscar desde mi infancia. Quizás un día lo encuentre.

Hubo otro evento en mi infancia que contribuyó en mi forma de pensar. Estaba yo estudiando el catecismo, por lo que para mi el mundo giraba alrededor de Dios. Sin embargo, un día en la escuela la profesora preguntó que si sabíamos de dónde veníamos. Yo por supuesto levanté la mano y muy seguro de mi mismo respondí: de Dios, él fue quién nos había hecho. La profesora me respondió que estaba bien, pero preguntó que si alguien más sabía otra respuesta. Yo quedé confundido, pues de acuerdo a mis clases del catecismo la respuesta era Dios. Pero un niño me dijo: por un lado es Dios, pero también somos el resultado de la evolución. En ese momento me volví incrédulo. Y mi sistema de creencias hizo incompatible la fe y la ciencia.